Por Juan Jose Lopez
Vocero en Miami de B.D.H.
Un Buro de Derechos Humanos debe llevar una sección
de denuncias y de cómo se canalizan las mismas, es decir: recibir y enviar las
violaciones de derechos humanos a las instancias que monitorean estos valores.
¿Por qué nuestro Buro de Derechos Humanos
solo se ha dedicado a Imponer varias demandas en tribunales cubanos y en foros
extranjeros?
Somos tres colegas los que integramos el Buro
de Derechos Humanos y nos coaligamos con el Bufete Internacional de Puerto
Rico. Pusimos una demanda en Corte cubana en favor de la libertad de movimiento.
Es el caso del señor Conde Medina, residente en Kentucky, quien envía el cadáver
de su hermano para Cuba desde los Estados Unidos y el no pudo viajar a darle
sana sepultura por la prohibición del gobierno cubano.
Una vez puesta la demanda, pasaron los términos
requeridos y sometimos la queja a la Comisión de Derechos Humanos. Dicha acción
está en estudio en la mencionada instancia.
Nuestros colegas están ocupados en otras
demandas que se divulgaran una vez se canalicen. La próxima en curso para
agotar la instancia interna, requisito obligatorio previo a someterla en foros internacionales,
es en favor de los profesionales que se han acercado a nuestro Buro para
reclamar justicia ante la violación de sus derechos a viajar hacia Cuba después
de abandonar las llamadas misiones en el extranjero. Ellos denuncian y quieren
levantar el castigo de ocho años que el gobierno les impone para poder regresar
en breve y visitar sus familiares.
Hay que decir que hasta el momento los costos
de estas operaciones descansan en nuestro bolsillo. Uno de nuestros colegas es recién
llegado a este país y atraviesa los embates de la emigración en sus primeros
momentos. Todos sabemos de eso.
Realizar una demanda y enviarla a Cuba lleva
gastos de llamadas telefónicas y envíos de dinero para facilitar el movimiento
de los abogados que se brindan a canalizar esta encomienda. No siempre se
encuentran viviendo en la Habana donde están los tribunales adecuados. Imagínense
el costo de monitorear la situación de los derechos humanos en cualquier parte
del mundo.
Claro que nos arriesgaremos a pedir ayuda. Necesitamos
contribuciones y estamos dispuestos a correr el riesgo de ser calumniados por
los canallas que no desean el éxito de los oponentes al “gobierno de Diaz Canel”.
