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lunes, 23 de julio de 2018

VERDADES CONTRA CENSURA


Por: Lcdo. Sergio Ramos

El designado testaferro del dictador Raúl Castro, Miguel Díaz Canel, ha emprendido una andanada de críticas contra los periodistas independientes asegurando que solo existirá la prensa oficialista y que bajo ningún concepto se permitirá la existencia de la prensa independiente en Cuba. Desde hace varios meses el régimen ha lanzado una serie de fuertes represalias contra los periodistas independientes.
Son dos los propósitos tras el ensañamiento contra el ejercicio del periodismo independiente: Uno como parte de un despliegue de propaganda para aparentar ante el pueblo que Díaz Canel es el que manda en el país. Y dos, la más importante, frenar cualquier amago de libertad de prensa para mantener al pueblo privado de información veraz que perjudique al régimen.
Y es que la prensa libre siempre ha sido el terror de las dictaduras. De ahí que, normalmente, lo primero que hacen los dictadores, sean de derecha o de izquierda, es censurar la prensa y en el caso del totalitarismo, eliminarla completamente, monopolizando el control de todos los medios de comunicación. Porque la libre difusión de la información y el acceso del pueblo a la misma es un antídoto al veneno del engaño y de la ignorancia, pues a la vez que informa, concientiza al pueblo de la verdad, haciéndose más difícil a los tiranos esconder del abuso y la injusticia que cometen contra los ciudadanos.
Por tal razón, la censura es una necesidad imperiosa para la sobrevivencia de las dictaduras. Estas necesitan sumir a los pueblos en la ignorancia y la desinformación para controlarlos mejor. Por medio de la censura le bloquean la verdad al pueblo, y por la desinformación difunden la mentira y el engaño que conviene al dictador, para convertir a los ciudadanos en sumisos zombis políticos. Por lo tanto, el control total de los medios de comunicación es uno mecanismo de control total sobre el pueblo.
La dictadura castrista no es la excepción. Desde los mismos comienzos de la toma del poder, el régimen castrista se ensañó contra los medios de comunicación y prensa libre e independiente de Cuba, y los confiscó y los eliminó, mientras, simultáneamente, persiguió, encarceló y hasta fusiló a los periodistas sinceros que informaban la verdad de los hechos. Y al mismo tiempo fue creando su propia monopolística maquinaria de propaganda y prensa, por medio de la cual le ha ocultado al pueblo cubano sus desaciertos, errores, injusticias, abusos y crímenes, además de difundir su engañosa ideología, endiosando al dictador de turno, con el propósito de transformar al pueblo cubano en un rebaño de ciegos y sumisos.
La dictadura castrista se apuntala, además de por el miedo infundido por la violencia del terrorismo de estado, por una perversa maquinaria diseñada para callar y mentir, la cual siempre ha operado, bajo un férreo y sofisticado control desde la cúpula del poder y del Partido Comunista de Cuba. 
En conclusión, es indiscutible que la prensa libre y la libertad de acceso a la información son los antídotos contra la dictadura y pilares de la libertad.
También es una realidad que nuestra lucha es también una lucha de ideas. Una confrontación perenne entre la verdad que asiste a los que luchan por la libertad, la justicia y la democracia y la mentira con que nos envenena y adormece la dictadura.
Esa es una de las razones por la cual deben apoyarse y fortalecerse los medios de prensa libre e independientes y a los periodistas independientes, que, con múltiples sacrificios, dificultades y riesgos, valientemente difunden las verdades que el régimen calla y le esconde al pueblo. Más aun, ha de ser prioridad de lucha hacerle llegar por todos los medios posibles al amordazado pueblo, el mayor cúmulo de información veraz posible sobre la realidad cubana e internacional.
En la medida en que mayor cantidad de información veraz llegue al pueblo, este irá adquiriendo un mayor conocimiento de la realidad que los irá despertando del letargo, y se estará forjando en cada ciudadano, la conciencia necesaria para tomar la resolución de lucha para combatir y derrocar la tiranía castrista.
Por eso debemos apoyar, reforzar y proliferar la prensa independiente y sus periodistas dentro de Cuba, para con ella propagar la información veraz y abrir caminos hacia la libertad. Se trata de romper el muro de la censura a golpe de verdades. Porque las ideas han de ir de la mano de la acción.
San Juan, Puerto Rico a 21 de julio de 2018



lunes, 2 de julio de 2018

Una aclaración necesaria.


Por Juan Jose Lopez
Vocero en Miami de B.D.H.

                                            Si hace falta

Un Buro de Derechos Humanos debe llevar una sección de denuncias y de cómo se canalizan las mismas, es decir: recibir y enviar las violaciones de derechos humanos a las instancias que monitorean estos valores.

¿Por qué nuestro Buro de Derechos Humanos solo se ha dedicado a Imponer varias demandas en tribunales cubanos y en foros extranjeros?

Somos tres colegas los que integramos el Buro de Derechos Humanos y nos coaligamos con el Bufete Internacional de Puerto Rico. Pusimos una demanda en Corte cubana en favor de la libertad de movimiento. Es el caso del señor Conde Medina, residente en Kentucky, quien envía el cadáver de su hermano para Cuba desde los Estados Unidos y el no pudo viajar a darle sana sepultura por la prohibición del gobierno cubano.

Una vez puesta la demanda, pasaron los términos requeridos y sometimos la queja a la Comisión de Derechos Humanos. Dicha acción está en estudio en la mencionada instancia.

Nuestros colegas están ocupados en otras demandas que se divulgaran una vez se canalicen. La próxima en curso para agotar la instancia interna, requisito obligatorio previo a someterla en foros internacionales, es en favor de los profesionales que se han acercado a nuestro Buro para reclamar justicia ante la violación de sus derechos a viajar hacia Cuba después de abandonar las llamadas misiones en el extranjero. Ellos denuncian y quieren levantar el castigo de ocho años que el gobierno les impone para poder regresar en breve y visitar sus familiares.

Hay que decir que hasta el momento los costos de estas operaciones descansan en nuestro bolsillo. Uno de nuestros colegas es recién llegado a este país y atraviesa los embates de la emigración en sus primeros momentos. Todos sabemos de eso.

Realizar una demanda y enviarla a Cuba lleva gastos de llamadas telefónicas y envíos de dinero para facilitar el movimiento de los abogados que se brindan a canalizar esta encomienda. No siempre se encuentran viviendo en la Habana donde están los tribunales adecuados. Imagínense el costo de monitorear la situación de los derechos humanos en cualquier parte del mundo.

Claro que nos arriesgaremos a pedir ayuda. Necesitamos contribuciones y estamos dispuestos a correr el riesgo de ser calumniados por los canallas que no desean el éxito de los oponentes al “gobierno de Diaz Canel”.